Carolina Navarrete: Una latina que con perseverancia alcanzó sus sueños

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Carolina Navarrete es una latina que ha demostrado que la constancia es la clave del éxito, se describe como persistente y honesta, una mujer luchadora que llegó a Canadá junto a su esposo e hijos huyendo de la violencia en su país y que actualmente ejerce su profesión de optometrista en Grande Prairie, Alberta.

Llegó primero a Estados Unidos para solicitar refugio, pero debido los complicados trámites y por sugerencia de una abogada, decidió emprender el camino hacia Canadá. La travesía no fue nada fácil y las barreras del idioma empeoraban todo “Nosotros no sabíamos nada de inglés, compramos un carro y montamos a los niños, teníamos dos maletas y nos vinimos todo el recorrido con un mapa, sin saber nada de inglés”.

Durante una semana la familia se estableció en Vive La Casa, un refugio para inmigrantes en Buffalo. Carolina describe la experiencia como agradable, ya que fue la primera oportunidad de compartir con gente de muchos lugares y culturas. Días después, continuaron su camino hacia Canadá.

El día que  cruzaron  la frontera, fue “un día largo” a pesar de tener todos los documentos requeridos por el Gobierno canadiense para solicitar la condición de refugiados,  “preguntan las cosas una y otra vez, fue agotador, pero no teníamos otra opción”.

En un primer momento se ubicaron en Mississauga, pero al poco tiempo se trasladaron a Toronto para tratar de aprender inglés. La adaptación al sistema de vida canadiense, la comida y el idioma fueron lo más difícil.

Con respecto al clima, expresa que fue muy bueno ya que llegó durante el verano así que no tuvo muchos problemas, pero cuando por fin vivió su primera nevada dice que fue una experiencia muy especial “la primera vez que nevó yo lloré de la emoción porque me pareció tan bonito, ya no es lo mismo, pero esa primera vez recuerdo que fue un primero de noviembre y me gustó mucho la nieve me pareció lindo”.

Carolina tiene cuatro hijos, cuando llegó a Canadá eran bastante pequeños y considera que uno de los factores que más la impulsó a mejorar su inglés fue la necesidad de comunicarse con los profesores de los niños, ya que fue muy difícil para ellos el cambio y la adaptación.

Para ella las cosas no fueron fáciles al principio, en Colombia su esposo era médico cirujano y ejercía como director de un Hospital, ella por su parte trabajaba como optómetra, una profesión que siempre ha amado.

Al llegar a Canadá como refugiada, tuvo que cambiar la vida a la que estaba acostumbrada “todo fue muy difícil, como digo siempre, yo pague mi cuota de refugiada, trabaje haciendo limpieza y otras cosas que no me parecían, pero aun así le daba gracias a Dios”. Asimismo, asegura que todas estas dificultades la impulsaron a seguir adelante y la llevaron a ser lo que es hoy.

Constancia para volver a ejercer

Aunque Carolina Navarrete tenía documentos que la avalaban como optómetra, su camino para ejercer nuevamente en Canadá fue largo. En principio, debió estudiar inglés ya que esta era su mayor limitante, “yo tenía mi profesión, tenía mis credenciales, tenía conocimiento que no podía transmitir porque no sabía inglés, por eso para mí la herramienta más poderosa fue el inglés”.

Primero empezó estudiando el idioma durante seis meses, en los que se dedicó por completo a aprender. Luego, al dominar lo básico, decidió que era hora de luchar por ejercer su profesión nuevamente y se mudó a Kitchener, para ingresar a la Universidad de Waterloo que era la única que daba la carrera de optometría en inglés.

Una vez allí emprendió un voluntariado de tres meses en la facultad de optometría de la Universidad de  Waterloo   para practicar el idioma en el contexto de su profesión y simultáneamente estudiaba en la universidad.

Respecto a aquellos días expresa que fueron duros “yo salía con mucho dolor de cabeza porque ya estaba inmersa en la universidad, donde tenía que hablar inglés porque nadie hablaba español”, sin embargo, con el tiempo se adaptó y poco a poco se ganó la confianza y el cariño de todos. Uno de los hechos que recuerda con más afecto es la creación de una posición a tiempo completo en la universidad, que no existía y fue establecida como una forma de apoyarla.

No obstante, tras terminar sus estudios tardó varios años en lograr la certificación debido a que pesar de aprobaba los exámenes no lograba obtener las calificaciones necesarias. Sin embargo, su fe no menguó, al contrario, lo intentó nueve veces hasta que alcanzó su objetivo. Cada vez que fallaba debía esperar seis meses para poder intentarlo nuevamente, esto sin contar que cada examen ronda entre los tres mil dólares.

Carolina también comentó que en varias ocasiones se sintió discriminada por sus colegas, debido a su origen latino y por ser mujer. Estos hechos, en lugar de detenerla, la impulsaron a seguir adelante y dice que en su mente se repetía siempre: “algún día yo voy a estar ahí otra vez”.

En el 2012 logró obtener la licencia para ejercer como optómetra, asegura que esta enamorada  de su trabajo. Actualmente vive en una ciudad pequeña de Alberta, cuya población es mayormente canadiense, solo el 5 por ciento de sus pacientes son latinos. Sin embargo, considera que la comunidad es bastante abierta con los inmigrantes y se ha sentido muy cómoda “estoy orgullosa de mi acento, de mis raíces, de cómo luzco, yo simplemente soy como soy y no me pongo a aparentar nada”.

Alcanzando el éxito profesional

En solo cuatro años de ejercer legalmente como optómetra, Carolina Navarrete ha logrado establecer dos consultorios propios. Aunque tiene una vida muy ocupada ya que debe viajar para atender ambos, se siente contenta con el éxito que está alcanzando: “viajo todos los jueves en la noche y veo entre 25 y 35 pacientes cada viernes, dicen que la economía esta mala pero yo realmente no lo he sentido el cambio, gracias a Dios mis pacientes son muy fieles y cada día tengo nuevos”.

Asimismo, asegura sentirse bendecida por todas las cosas que le pasaron al llegar, ya que son las que la han llevado a estar donde se encuentra ahora “Las satisfacciones que tengo ahora son muy grandes, no son ni siquiera económicas, aunque eso viene por añadidura si tu trabajas fuerte obviamente vas a tener tu remuneración y si haces lo que te gusta te va a ir mucho mejor”.

Tiene varios proyectos a futuro, como abrir varios consultorios en Alberta y British Columbia, pero lo más próximo es asociarse con un oftalmólogo para poder hacer cirugías.

“El secreto para triunfar en Canadá es simple, aprende inglés y todas las puertas se abrirán”, Carolina Navarrete.

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